terça-feira, fevereiro 7, 2023
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Un telefilme cubano en pueblo hondureño

Fonte: TV Cubana –

La Ceiba, ciudad hondureña donde se filmó Cien años contigo.

La joven hondureña Clarice Mishel Bodden James, narra sus experiencias durante la filmación con la Televisión Cubana del teledrama “Cien años contigo”.

Se grabó en La Ceiba, ciudad donde nunca había filmado la Televisión Cubana. La experiencia, según cuentan, fue muy interesante.
“Todo ocurrió de manera casi sorpresiva. La productora general designada inicialmente era Karen Vargas. De pronto eso cambió. Consuelo llegó a Honduras y la única a cargo era yo”.

Así comenzó Clarice Mishel Bodden James, una hondureña de 36 años de edad, su primera experiencia ante una cámara de televisión.
Ser funcionaria de la Organización de Desarrollo Étnico-Comunitario (ODECO) es el trabajo que ella domina. Pero la propia vida la encaminó hacia un nuevo horizonte: ser productora de un dramatizado que la Televisión Cubana filmaba en suelo hondureño. Consuelo Ramírez Enríquez era la directora y guionista.

Con una breve referencia de la historia y mucha voluntad por delante, estrenó Clarice Mishel su trabajo como “productora” del teledrama Cien Años Contigo – ya visto en nuestros televisores -, inspirado en el cuento “El Nacimiento de los Personajes”, del narrador y poeta hondureño Santiago Sosa, en el que sus actores se apropian de los personajes de esa obra maestra de la literatura hispanoamericana y universal “Cien Años de Soledad”, del Premio Nóbel de Literatura Gabriel García Márquez.

Una interesante conversación con Clarice Mishel, durante los días de julio que permaneció en La Habana para asistir a la premier del telefilme, nos revela anécdotas, ideales, y aspiraciones de esta morena, autóctona y sabia.
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La hondureña Clarice Mishel Bodden James en su visita a La Habana.

– ¿Qué fue lo primero que tuviste que hacer como parte del colectivo de realización?
“Lo primero fue reunirnos con Consuelo y parte de la junta directiva de ODECO. Sí, porque esta era una coproducción entre la Televisión Cubana, la Organización de Desarrollo Étnico-Comunitario, y la Secretaría de Cultura de Honduras.
Un 50 % del personal de ODECO debía viajar a Nueva York y el otro 50 % permanecería en Honduras, de ellos la mayoría eran nuevos en el tema de la televisión y, como yo, no tenían experiencia.
En una semana ya el elenco de actores estaba en La Ceiba, uno de los escenarios principales de filmación, junto a las comunidades garífunas de la costa atlántica de Honduras.
Tuvimos que correr, pues sólo teníamos tres semanas. Gracias a los habitantes de La Ceiba, un pueblo muy hospitalario, no hubo problemas para el rodaje. Incluso, tuve que cambiar mi agenda para dedicarme 100 % a la grabación”.

– ¿Y en qué consistía, exactamente, tu trabajo?
“Mi trabajo fue más bien como productora de rodaje, aunque también me encargaba del aseguramiento logístico, o sea, de todo lo que tenía que ver con alimentación, albergue, transporte, tuve hasta que apelar a unos amigos que nos ayudaron con el traslado del equipo de realización a los distintos lugares de filmación”.

– ¿Cómo se desarrolló el proceso de grabación?
“Este teledrama fue hecho con escasos recursos económicos, pero a pesar de las limitaciones se logró recrear un ambiente cercano al de la obra de García Márquez.
Se filmó en la comunidad Sambo Creeck, a unos 20 minutos del centro de la ciudad de La Ceiba, que tiene una población de 300 000 habitantes. Allí se grabó una especie de ceremonia de la comunidad garífuna – en la puesta en pantalla se vio -, tradición propia de señoras mayores que danzan en grupo.
Además, en el telefilme se disfruta de hermosos paisajes: de nuestras selvas; de la montaña de Pico Bonito, donde radica un parque nacional; de ríos como el Cangrejal, que abastece de agua a toda La Ceiba”.

– ¿Fue difícil para ti este trabajo?
“Imagínate. Yo soy promotora social, y además me desarrollo como consultora internacional, imparto talleres, seminarios, trabajo los temas relacionados con las féminas, en especial con la mujer hondureña y su empoderamiento.
Nunca pensé trabajar como productora ni estar ante una cámara, y menos conocer a grandes actores como Eslinda Núñez, Pancho (García), Oña (Emán Xor Oña), Yaikenys (Rojas); a personas como Martín, El Tío, Emma, Mirian; ni compartir trabajo con hondureños como Juan José y su joven hijo, quien hizo de asistente de cámara, o con Don Donato. (También participaron, por Honduras, Guillermo Anderson en la música; Doña Evangelista y Sandra Chávez).
Para hacer el trabajo de productora de rodaje me ayudaron los diversos cursos de preparación que pasamos en la organización, y también debo agradecer el enorme apoyo que Consuelo, como directora, me brindó. Mis primeras experiencias fueron de mucho estrés, pero Consuelo me servía de mediadora e intérprete. Y aunque el tiempo fue un factor de gran presión, igual que la repetición de las tomas, y el hecho de que todo hubo que hacerlo en tan sólo tres semanas, aprendí mucho, no estuve directamente ante la cámara pero el intercambio fue formidable.
Realmente fue algo inolvidable. Me siento satisfecha de haber vivido esta experiencia con mis compañeros de trabajo: Ricardo, Wendy y Yoselyn.
De verdad que agradecemos la posibilidad de haber participado en esta realización”.

– ¿Y si tuvieses la oportunidad de interpretar algún personaje en una filmación, te arriesgarías?
“Sí, luego de esta experiencia me atrevo a interpretar un personaje. Pude vivir el nivel de concentración y a la vez de relajación que logran los actores, y al menos tengo una idea de cómo enfrentar ese reto. Además, es muy emocionante. Sí lo haría”.                                                    

– Algo en especial que durante el rodaje de Cien Años Contigo te haya impresionado.
“Bueno, nos impresionó ver como la joven actriz cubana Yaiquenis en tan sólo un día se aprendió una canción garífuna, y se escuchaba tan natural que la gente decía: ¡esta muchacha es garífuna!
También me agradó mucho cuando amigos y vecinos al verme con el equipo de filmación se sorprendían, se alegraban, y me pedían que les tomara imágenes en sus comercios, porque para ellos también todo eso era una gran experiencia.
En ocasiones anteriores habíamos hecho filmaciones con otros países – nunca en La Ceiba, esta fue la primera ocasión en que una televisora grababa allí -, pero el trabajar con amigos cubanos le puso un toque especial”.

– ¿Qué sentiste luego de la premier?
“En la premier el día 21 de julio fuimos felicitados, la gente estaba entusiasmada, y yo sentía como que querían ver más. Estoy muy contenta, maravillada con lo que he hecho.
De verdad, que agradecemos a ustedes, a Dios y a los ancestros, la posibilidad de haber participado en esta realización”.

– Además de este intercambio en el trabajo con las cámaras, ¿tienes alguna anécdota sobre otras experiencias vividas con los cubanos?                                                                                                        “Bueno, nosotros creemos mucho en la solidaridad. Puedo recordar lo que significó para mi pueblo que en 1998 se iniciara, de manera concreta, la hermandad entre Cuba y Honduras, con la firma de convenios de colaboración después del desastroso paso del huracán Mitch.
Hoy, La Ceiba cuenta con dos clínicas: una estomatológica y otra de medicina general, donde ya se han atendido más de cien mil pacientes, gracias a la presencia médica cubana. Además, por la firma de esos convenios, muchos jóvenes nuestros, entre ellos garífunas, estudian Medicina en Cuba. No nos queda más que agradecerles”.

Luego de la premier, Clarice Mishel regresa el sábado 25 de julio a Honduras, debía llegar a San Pedro Sula. Aspiraba a que ya hubiese cesado el llamado a paro nacional para enfrentar el golpe de Estado, en su país, que destituyó al presidente constitucional Manuel Zelaya. Albergaba la esperanza del regreso de su presidente y que su pueblo estuviera en paz. No quería saber de derramamiento de sangre. Deseaba a que las partes hubiesen encontrado una salida sin afectar la vida de sus compatriotas. Sólo quería regresar a La Ceiba, donde su gente la esperaba. Sabía que eran ellos los que ahora deseaban conocer otras experiencias, esta vez las de Cuba.

– ¿Es esta tú primera visita a la Isla?
“Sí, es la primera vez que visito Cuba, y te confieso que me sorprendí al ver el aeropuerto (el Internacional José Martí), pensé que llegaba a un aeropuerto, en miniatura, de Europa”.

– ¿Y te has sentido bienvenida? ¿Has descubierto realidades?
“El recibimiento ha sido muy bueno. Un día Consuelo me dijo: ‘vas a ver que los ancestros te van a llevar a Cuba’, y así fue. Aquí he disfrutado de un trato muy lindo. Sin embargo, en otros países a veces me he sentido estresada.
Ver tantos monumentos, teatros como el García Lorca, ver el Capitolio, han hecho muy grata mi estancia aquí. Caminar por el Malecón me transportó, yo veía a tanta gente feliz, relajada, que te hace cuestionarte el deseo que tiene tanta gente de esta bella Isla de emigrar. ¡Es que a mi me resulta tan difícil llegar a un lugar donde no te conocen y tú no conoces!
Recuerdo que antes de partir, en Honduras me dijeron: diviértete, y saluda a nuestros hermanos de Cuba. Y de verdad que debemos venir. Es la oportunidad de ver que es diferente lo que nos dicen a la realidad.
A mi me hubiese gustado estar aquí con mis compañeros, pero viajar cuesta. Bueno, pienso que al menos tuvimos una representación hondureña en la premier de Cien Años Contigo (Ríe).
Espero que estos lazos de amistad sigan creciendo. Ojala muchas personas puedan llegar a Cuba y comprobar que aquí nada es igual a lo que se dice, a pesar de dificultades. Viajar permite conocer, y de aquí me llevo una bella experiencia y muy lindas fotos. Ahora tengo una nueva meta: llenar mi álbum de Cuba”.

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