quinta-feira, junho 30, 2022
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Aprendiendo de la Seppir

“Las desigualdades sociales sólo podrán ser enfrentadas
cuando se enfrenten las desigualdades raciales”

Así declaró la semana pasada, la Ministra Luiza Bairros durante una de las reuniones que sostuvo en Lima con diferentes autoridades peruanas.

Luiza Bairros dirige la SEPPIR, la Secretaría de Políticas de Promoción de la Igualdad Racial, creada en el 2003 por el gobierno de Lula para promover mejores condiciones para la población afrobrasileña.

Como en el Perú, en el Brasil se pensó por mucho tiempo que el racismo no era un problema, asumiéndose que el mestizaje los había convertido en una “democracia racial”, Actualmente, en el Brasil se considera al racismo como un problema estructural, reflejado especialmente en las malas condiciones de vida de la población negra.

La SEPPIR busca enfrentar esta situación en todas sus dimensiones. Por ejemplo, más del 70% de los más pobres en el Brasil son negros y por eso, además de las transferencias económicas que han aplicado los últimos gobiernos, se debe promover acciones complementarias: por ejemplo, enfrentar las elevadas tasas de deserción escolar de los niños negros. La semana pasada fueron reconocidos los plenos derechos laborales de las trabajadoras del hogar, que en el Brasil son en su mayoría negras. En el caso de la salud, la SEPPIR ha documentado la tolerancia frente al sufrimiento de las personas negras: por ejemplo, cuando una mujer negra da a luz, los médicos y enfermeras demoran mucho más en aplicarle calmantes para el dolor que si la parturienta es blanca.

Días antes de venir a Lima, la Ministra Bairros denunció otro gravísimo problema: las altas tasas de jóvenes negros asesinados (Véase: Mapa da Violência 2012). La Ministra se reunió con un grupo de magistrados para señalar que estas muertes no pueden quedar en la impunidad y ser naturalizadas. “El racismo causa efectos concretos en la vida de las personas, inclusive cambia la posibilidad de vivir o morir”, señaló añadiendo que “el racismo provoca la deshumanización de la persona en función de su pertenencia racial y la consecuencia de ello es la desvalorización de su vida”. Para enfrentar este problema de manera integral se ha lanzado el programa Juventud Viva.

La Ministra recalcó la importancia del Estatuto para la Igualdad Racial, que vuelve obligatorio para el sector público promover la igualdad racial (acá está la versión en castellanohttp://www.njobs.com.br/seppir/es/index.html). Otra norma fundamental es la Ley 10.639 que busca rescatar la perspectiva africana en la forma en que se enseña la Historia en los colegios. La Ministra Bairros indica la importancia de que el componente africano esté al mismo nivel que el europeo, lo cual implica modificar cómo los brasileños se ven a sí mismos. Bairros va más allá, cuando señala en una reciente entrevista: “Es fundamental también quebrar la hegemonía europea en el mundo de la cultura”. En el Brasil, áreas como la literatura son todavía consideradas propias de los blancos, desconociéndose los aportes de los escritores negros.

La SEPPIR no restringe su actividad a las zonas urbanas, sino a las comunidades rurales negras, llamadas quilombos, promoviendo que sean reconocidas como sujetos de derechos, con derecho a la propiedad colectiva de la tierra.

La Ministra insiste en la necesidad de enfrentar los privilegios que el racismo ha establecido para la población blanca, pues, a lo largo de su historia, la sociedad brasileña se construyó desde la perspectiva de los blancos, “negándole a los negros el acceso a todo”. Ella resume su labor como “la reinserción del negro en la esfera económica, política, social y cultural del Brasil”, porque “a lo largo del tiempo, los negros fuimos tratados como periféricos respecto al país oficial”.

La ministra precisa que la SEPPIR no es la única responsable de la política de igualdad racial, pues los Estados o Municipios tienen muchas iniciativas. En Brasilia, por ejemplo, se ha instalado una línea directa para denunciar racismo que recibe más de cincuenta llamadas diarias. En el Congreso, actúa un frente parlamentario multipartidario para enfrentar los problemas de racismo. En el Poder Judicial, el Supremo Tribunal Federal respaldó por unanimidad la constitucionalidad de la discriminación positiva, que permite que más estudiantes negros ingresen a las universidades. Inclusive empresas brasileñas como Petrobras y transnacionales como Unilever financian actividades antirracistas y becas para jóvenes negros.

Sería ingenuo pretender pensar que el racismo en el Brasil está solucionado. La discriminación positiva en las universidades sigue generando polémica. Paradójicamente, indicó la Ministra, la mejora económica de muchos negros genera más posibilidades de sufrir discriminación en los espacios donde antes no acudían, como centros comerciales o lugares de diversión.

Sin embargo, es importante apreciar cómo la lucha contra el racismo es una política pública integral que corresponde a todas las instituciones estatales. En el Perú todavía percibimos el racismo como casos aislados y no como un problema estructural. Cuando aceptemos que los niveles de pobreza y analfabetismo de la población indígena son también indicadores de racismo, comprenderemos cuánto nos falta hacer al respecto.

 

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Fonte: Adital

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