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Jesus Chucho Garcia: HAITÍ …..el costo de la dignidad histórica

Occidente históricamente no perdona que ese pueblo de esclavizados en el pasado venciera a los ejércitos más poderosos de la tierra, y se atreviera a construir un modelo social diferente que inmediatamente abolió la esclavitud, acabó con el tráfico negrero y contribuyera a la independencia a los otros pueblos oprimidos del continente

Cuando Haití logró convertirse, después de tres siglos de lucha permanente, en la primera República libre de America del Sur y del Caribe, su antigua colonia dominadora, Francia, le lanzó un bloqueo económico, similar al de Estados Unidos a Cuba. Esa Haití irreverente ante Occidente, bajo la dirección de Jean Jacques Desalinees, quien firmó su independencia el 1 de enero de 1804, sufriría un segundo bloqueo de parte de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, por atreverse a eliminar esa religión dominante y sugerir el vudú como el credo pueblo. Contra Haití también surgió la indiferencia al no ser invitado para el Congreso de Panamá, a mediados del siglo XIX. Luego, en el siglo XX y muy concretamente en 1914, Estados Unidos invade Haití bajo el concepto de “América para los Americanos”, acción que se prolongó por 15 años hasta 1935. Tres lustros de explotación intensiva de parte de los gringos, desforestando sus bosques, acabando con sus suelos fértiles, creando más hambre y miseria en este país. Todo ello es el costo de haber hecho lo que hoy están haciendo muchos de los pueblos del mundo… redimir su soberanía, reafirmar su voluntad a construir su propio destino. Occidente históricamente no perdona que ese pueblo de esclavizados en el pasado venciera a los ejércitos más poderosos de la tierra, constituidos por ingleses, franceses y españoles, y más allá de eso se atrevieron a construir un modelo social diferente que inmediatamente abolió la esclavitud, acabó con el tráfico negrero y contribuyó a la independencia a los otros pueblos oprimidos del continente, donde se incluyen Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá.

Pobreza calculada y planificada

Hoy Haití es el país más pobre del continente. La dictadura de Francois Duvalier iniciada en 1957 con apoyo de las burguesías y gobiernos franceses y estadounidenses, profundizaría la pobreza estructurada desde mediados del siglo XIX. La tiranía de Duvalier y sus Tontons Macoutes sumieron al pueblo en una represión sanguinaria. La mayoría de sus intelectuales y cerebros fueron exterminados, tal como sucedió con el escrito y poeta Jacques-Stephen Alexis, quien se atrevió a confrontar la dictadura. El autor del “Compae Sol” y “Los árboles músicos” fue descuartizado cuando alzó su voz reivindicando la ancestral dignidad creada por Boukama, Toussaint Louverture y Petion. Al morir Duvalier entraría en acción su hijo Jean Claude Duvalier, en 1971, siguiendo la misma línea dictatorial de su papá. En 1986 el pueblo se harto y salió a la calle y la represión sangrienta no detuvo el espíritu de Boukama que tomó las calles. “Baby Doc”, como el decían a Duvalier, huyó a Francia con más de 4 millones de dólares, no hubo Tribunal internacional que lo reclamara. No hubo gobierno internacional que le bloqueara en ese momento las cuentas bancarias internacionales. Luego se sucedieron unas serie de revueltas y golpes de Estado hasta la llegada al poder del sacerdote Jean-Bertrand Aristide, quien fue depuesto en 1991 por la alianza gringo-francesa, aunque después volvió al poder para ser depuesto en 2004, cuando Haití conmemoraba sus 200 años de independencia y había exigido a Francia que reparara todos los daños causado por la esclavitud. En todo este proceso histórico de inestabilidad incesante hay que buscar la pobreza haitiana. Hay que buscar respuesta en el cerco histórico contra este pueblo durante más de 20 años.

Terremotos, cólera y violación sexual infantil

Aún más de medio millón de personas haitianas están viviendo en carpas insalubres después del fatídico terremoto del 2010. La solidaridad internacional, con excepción de Cuba, Venezuela y más recientemente Brasil junto a México, se ha quedado solo en palabras. Quienes estamos pendientes de Haití sabemos que más de 7 mil personas han muerto por la epidemia del cólera y otras tantas miles de hambre. Lo más triste de todo esto es que las tropas de la Organización de Naciones Unidas (ONU), más de 12 mil hombres en total, son autores de las peores violaciones que se le han hecho al pueblo haitiano, que “en nombre de la solidaridad” han abusado sexualmente de niños y niñas haitianas. Razón tiene la Casa de la Cultura Haitiana – Venezolana, dirigida por Inmaculada Nervil y Fritz Saint Louis, de exigir desde hace años la salida de las tropas de las Naciones Unidas conocidas como Minustah.

¿Qué proponemos?

Como sabemos, el año pasado se realizaron cuatro encuentros internacionales sobre afrodescendientes, de los cuales el escenificado en Caracas en reconocimiento al pueblo haitiano propuso al gobierno venezolano, al proyecto ALBA y al CELAC relanzar el Fondo Haitiano en Solidaridad con Haití. Debemos reforzar nuestra solidaridad activa con el pueblo haitiano. Exigir reparaciones históricas a los países que empobrecieron a Haití como se había propuesto para el año 2004. Condenar a la Minustah por la permanente violaciones sexuales de niños y niñas. El actual presidente, el cantante Martelly, al parecer tiene buenas intenciones, como se lo expresó a la Casa Cultural Hiatiana-Venezolana cuando estuvo en la cumbre de la CELAC. Debe apoyarse en los gobiernos progresistas y los movimientos sociales. Nuestro país no está en Haití como fuerza de la Minustah. No estamos siendo demagogos como Estados Unidos y Bill Clinton, o la Comunidad Europea, o el endeudamiento trágico doloroso que pretende el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Tenemos un programa específico para construcción de vivienda en el histórico pueblo de Jacmel, recuperación ecoambiental a través de una intensiva recuperación, suministro de petróleo, energía, gas. Nuestra solidaridad está basada en la deuda histórica que tenemos con el pueblo haitiano. Es hora de poner en práctica el Fondo Solidario con el pueblo haitiano ya.

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